De acuerdo con Cecilia Moreno Gamboa, a lo largo de su trayectoria, la obra de Alex Lazard ha surgido de la búsqueda de lo primitivo, utilizando simbolismos arquetípicos a partir de una exploración personal que se adentra en la complejidad de la psique y sus formas. De este modo, el artista ha centrado su atención en imágenes que emergen de la inmensidad del inconsciente. Esta búsqueda y exploración de lo interno lo ha llevado a enfocarse en el objeto de la memoria: el recuerdo intermitente que asalta furtivamente la conciencia, trayendo de nuevo a la luz aquello que ya no existe, así como en el acto de recordar, el cual es también interno, primitivo y caótico, y muchas veces de veracidad cuestionable.
A pesar de que la memoria se refiere al pasado inamovible, nosotros somos seres en constante construcción, con experiencias que suceden una tras otra. Por ello, la memoria desempeña un papel fundamental en la conformación de nuestra identidad y en la comprensión que tenemos del tiempo. Los recuerdos intermitentes que el artista comparte en sus obras constituyen un proceso activo de reconstrucción, más que un simple registro pasivo de eventos; son memorias mediadas por la narrativa que las transforma. Esto se refleja en la manera en que Lazard elige representar sus experiencias, atrapando y organizando sus recuerdos de tal forma que les otorga significado y evocación. Si la identidad se construye a través de la integración de recuerdos en una narrativa cohesiva, las obras de Lazard pueden ser vistas como fragmentos de su identidad que, a pesar de su interrupción y ruptura, buscan ofrecer continuidad a través de la experiencia. Dado que el tiempo de la memoria no es lineal, los distintos recuerdos pueden evocar momentos que, aunque fragmentados, se entrelazan y permiten una nueva visión de la experiencia vivida; es un proceso activo que no solo recuerda el pasado, sino que también lo reconfigura para dar sentido a la experiencia presente y futura.
Alex Lazard (Ciudad de México, 1986). Se formó como pintor y grabador en diversas instituciones y talleres en México y en el extranjero, entre los que se encuentran el Taller del maestro Gilberto Aceves Navarro. Tomó cursos en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado ’La Esmeralda’ (CDMX, México), en la Universidad de Barcelona (España) y la Angel Academy of Classic Art (Florencia, Italia). Su obra se gesta en la búsqueda de lo primitivo, utilizando simbolismos arquetípicos desde una exploración personal que se adentra en la complejidad de la psique y sus formas, de manera en la que el artista no busca referencias externas, sino imágenes desde la inmensidad del inconsciente. La ejecución de la obra es visceral; la intuición y el error son parte fundamental del proceso creativo del artista. Las obras de Lazard no se preconciben sino que se gestan a medida que la materia y sus particularidades dan forma a la imagen, al juego, en el que Lazard funge como un médium de lo que no se ve, de lo primigenio. La deformación en sus imágenes crea mundos particulares, en los que el espectador se vuelve un detective de la narrativa que propone el artista, quien transita por una búsqueda inagotable por ’bajar la información’ y plasmar sinceramente lo que ve y siente.
Entre sus exposiciones individuales destacan las realizadas en el Museo CIE, el Centro Cultural del México Contemporáneo, Casa Barragán, Galería Coronel y el Senado de la República. Lazard ha participado en más de veinte exposiciones colectivas y en trece individuales. Su obra ha sido reseñada en los medios de CONACULTA, Canal 22, Código CDMX, Vice, La Jornada, El Financiero, Milenio, Reforma, El Universal, Excelsior, Morton y Galería Coronel.